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Si sales a enfrentar, Dios te bendecirá


“Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo serán negligentes para venir a poseer la tierra que les ha dado el Señor el Dios de vuestro padres?

Hay un tipo de personalidad llamada “evitativa”, Evita todo, la exposición, no quieren figurar, “no me miren, no me aplaudan”. Evita los conflictos, porque el conflicto le genera ansiedad. Son personas que tienen miedo al rechazo, a la humillación, al error, a las críticas, (porque sus padres los descalificaban). Siempre programan, plan A, B, C, D pero el miedo al error no los deja avanzar, entonces “los patean” hacia adelante; porque todas las decisiones les generan ansiedad o espera que decidan los demás, o lo hacen cuando ya no dan más.

Se ven a sí mismos socialmente ineptos, personalmente poco interesantes o inferior a los demás. Son personas conciliadoras “que haya paz a cualquier precio”, se callan, ceden, tragan hasta que explotan.

Los israelitas entraron a la Tierra Prometida, y se están repartiendo la tierra, cinco tribus ya se habían apropiado y siete todavía no. Habían pasado catorce años. Durante los primeros siete años hubo peleas y los otros siete fueron de paz. Y Josué les dijo: “ya es hora que tomen lo que Dios les prometió”.

Lo mismo el Señor te dice a ti: Ya es hora de que tomes lo que es tuyo, hace años que Dios te está esperando.

La gente exitosa y la no exitosa se equivocan por igual, pero el exitoso aprendió del error, porque corrigió el error. No aprendemos por las cosas que nos salen bien, sino por la que nos salen mal, la manera de crecer es corrigiendo los errores. Un problema es un error no corregido, parte de nuestra tarea es marcar los errores y corregirlos.

No expliques el error, corrígelo. Hay cuatro maneras para reaccionar cuando nos marcan el error:

1-negarlo: “no fue así”, son las personales infantiles, niegan el error, mienten y no crecen.

2-enojarnos: esa es otra manera infantil.

3-reconocerlo, pero no cambiar: son infantiles y hostiles, son los que dicen: “a mí nadie me va a mandar”.

4- los que lo reconocen y cambian: son los que pasan al próximo nivel.

¿Cómo tenemos que marcar los errores?

Primero marcar algo positivo y después el error. No sancionando; lo punitivo nos corrige de manera breve. Las personas quedan motivadas si lo haces primero en forma positiva, hay muy poca gente que se deja corregir de entrada. Siempre se corrige en privado, nunca en público a menos que sea un error grupal.

¿Cómo corregirnos entre pares?

Hay que pensarlo cien veces, en general se interpreta como competencia. Tienes que decir: “fíjate a mí me parece tal cosa”, buscar la mejor manera. ¿En la pareja cómo se corrigen? no se habla de errores, sino de puntos de vista.

Hay gente que son “cazadores de errores”: dicen por ejemplo: “¿quién te hizo ese peinado?”. Se creen grandes mentores y tienen grandes problemas de frustración.

¿Hasta cuándo van a estar acá?

Josué agarra a esas siete tribus y les dice: ¿hasta cuándo van a estar acá? inmediatamente les dice cómo corregir el error: tres tribus van a entrar a la tierra, van a medirla, van a orar para ver qué parte le corresponde a cada uno. ¡El corazón dispuesto a ser corregido, va a tomar lo que ya es de él hace siete años!

“Corrige al sabio y te amará”: hay gente que cuando la corriges se siente bendecida.

En Números 9.6 y 7 dice que Israel sale de Egipto después de 430 años de esclavitud, estaban en el desierto, y al año ellos celebraron la Pascua, era el recordatorio que Dios los sacó de Egipto. Tenían que estar puros, hay un grupo que no la puede celebrar porque estaban impuros “ya pasó una pascua y no pudimos celebrarla, pero nosotros queremos celebrarla”.

Dios les dice: “ahora van a volver a celebrar la Pascua, por mes harán una segunda Pascua y todos los que tocaren algo inmundo la celebrará un mes después de la fiesta. Esta gente no disfrutó de la bendición porque cometieron el pecado de tocar muerto, pero lo reconocieron y pidieron una nueva oportunidad.

“Soy el Dios de las segundas oportunidades. Hay una segunda oportunidad para los que corrigen sus errores”.

Hay tres tipos de personas:

1- el que ya sabe mucho, cree que sabe todo, que no le hace falta conocer más nada.

2- el que no busca nada, ni se interesa por saber.

3- el sabio dice: “yo sé y no sé”.

Si te paras siempre en el lugar de sabedor no vas a tener tu segunda oportunidad, lo mismo el ignorante. Lo que sé lo disfruto y lo que no sé lo corrijo y lo aprendo. Quizás pasaste por la experiencia de la separación de tu pareja, no es cuánto sufriste sino cuánto aprendiste.

El evitador tiene miedo al error, por eso no decide ni confronta, no dice su deseo, siempre pospone. Pero si tú te animas a enfrentar las situaciones que se te presentan, tendrás una descendencia fuerte, ellos harán más cosas que las que tú hiciste. Transmití palabras de valor y di: “tengo la gracia que necesito para hoy. Estoy rebosante de poder, fuerza y determinación. Nada de lo que viva hoy será demasiado para mí. Superaré cualquier obstáculo, sobreviviré a todo desafío y saldré de cada dificultad mejor que cuando entré en ella.

Abraham tenía 75 años cuando Dios le dijo: “Vete de tu tierra y de tu parentela…” ¡Si sales a enfrentar Dios te bendecirá! Dios usa a la gente que cree, que dice: “no sé bien en qué lugar están mis sueños por alcanzar, pero voy a salir a buscarlos”. Hay que caminar en el tiempo de Dios, puedes estar catorce años atrasado; eres cristiano pero estás desfasado con lo que Dios está haciendo hoy. Dios se mueve para adelante y no podemos estar desfasados, no esperes que te empuje. ¡Toma la iniciativa, siéntate, planifica, investiga y ve tras lo que Dios ha determinado que es tuyo!

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